martes, 12 de mayo de 2015

Conocer a nuestros hijos y dar respeto

Conocer a nuestros hijos
Estoy convencido que nuestro afraid es fortalecido cuando nos esforzamos en conocer mejor a nuestros hijos, aprendiendo acerca de cómo crecen y cambian, según las etapas de desarrollo que les toca vivir juntos esto también implica, el conocer su temperamento o propensión natural forma de ser ¿Su hijo tiene la tendencia juguetón y entusiasta? ¿Es más bien atento y centrado? ¿Se muestra la mayor parte del tiempo reflexivo y persistente o dominante y enérgico?
En este proceso de conocer a nuestros hijos a descubrir sus intereses, capacidades, talentos, dones inclinaciones naturales; identificando sus fortalezas y debilidades, estimulando el desarrollo de estas cualidades personales, ellos resultan muy beneficiados, porque los ayudamos a conocerse a sí mismos.

Dar respeto
Sobre este fundamento de profundo aprecio, podemos construir respeto. Respetar a nuestros hijos cuidamos de no aceptar su autoestima, esta depende primordialmente de la manera como se ve a sí mismo, mirándose como en un espejo cuya imagen está formada por las palabras y actitudes de las personas más significativas para ellos; nosotros, sus padres.
A veces creemos que el respeto es algo que quien bebe ganarse Home es fácil para nosotros darnos algunas personas que ocupan una posición superior, no hace respetar a nuestros hijos, será fácil y respetar los a ellos, puesto que no tiene una jerarquía. Pero el respeto que quien debe merecer, es la actitud que decido comunicar a otra persona como parte de mi decisión de amarle.
Ya he mencionado que cuando damos respeto contribuyendo a fortalecer la autoestima de nuestros hijos, diciéndole por favor y gracias al solicitar que hagan algo en particular, preguntándole cuál es su opinión y explicándole mis decisiones; siempre que sea posible, sobre asuntos que lea afecta directa o indirectamente, esto lo hacemos en nuestro trato a diario. Por otro lado al respetarlos, cuidamos de no dañar la autoestima de los más pequeños, evitando expresar palabras que los humilen, ofendas, rebajen, comparen, ridiculicen o hieran emocionalmente.
Puede que para justificar nuestras dañinas acciones pretendamos que lo estamos disciplinando, pero ¿quién nos ha dicho que decir "no sirves para nada" corrige un comportamiento indeseado? ¿Quién nos dijo que el gritarle necio a un niño, le llevará a rectificar su actitud?, Esto es rebajar su dignidad y dañar su autoestima.

No hay comentarios:

Publicar un comentario